Por Reynaldo Rodríguez
El sábado 30 de julio tuve el placer de realizar un torneo en mesa tradicional costarricense, mejor conocida entre los que jugamos en mesa profesional como “mesa de madera”, el evento empezó a las 2 p.m. El lugar un pequeño pueblo en Alajuela, para ser exacto San Pedro de Poás, en la Urbanización IMAS.
Este evento se realizó a petición de Alberto Gorbea: un puertorriqueño que siempre los visita, él era uno de los más felices de que se llevara a cabo el evento, lástima que no participó!
Carlos Loaiza más conocido entre los fiebres como “Tombilla” fué quien me asistió en este evento.
Al llegar al lugar la gente se encontraba ansiosa por empezar una nueva experiencia, algo que ellos nunca habían tenido el placer de disfrutar como es el participar de un torneo de futbolín, al menos yo no me imaginaba la cantidad de jugadores que poseía ese pequeño pueblo en Alajuela, la cuestión es que cuando llegue ellos habían empezado a hacer una lista de jugadores en parejas para poder adelantar el inicio del evento, revisando a primera vista encontré que la lista tenía ya 10 parejas apuntadas, cuando la gente se percato que iba a empezar el torneo empezaron a acercarse y se inscribían llegamos a apuntar 16 parejas, curiosamente de todos los nombres que apunte como tres o cuatro jugadores no tenían apodo, entre los nombres más curiosos que puedo mencionar y que me acuerdo estaban: “tragabolas”, “los drogos”, “pichinchi”, “jupas”, entre otro montón, algo que es normal en los pueblos y barrios de nuestro país.
El evento tuvo una duración aproximada de 4 horas, utilizamos una llave de 16 equipos a doble eliminación, se jugó 2 mesas de 3 en ganadores y en perdedores se jugó una sola mesa al que llegaba a 7 goles, se desarrollo de la manera más alegre entre amigos, todos luchando por quedar entre los primeros tres lugares para poder ganarse las medallas que con esfuerzo y cariño a esta urbanización donó el señor Don Alberto Gorbea.
Conforme se iban llamando las jugadas se iban destacando los mejores jugadores del lugar y llamó mi atención el potencial que tenía un muchachito que para su corta edad y experiencia en este tipo de evento destacaba, su nombre es Jimmy, había muchos jugadores que me decían eran muy buenos pero por su falta de experiencia en torneos como decimos los ticos se los comía los nervios, por supuesto estaban los favoritos que fueron los que se llevaron el primer lugar, de acuerdo a lo que vi, podemos encontrar buenos contrincantes en cualquiera de esas dos mesas de madera, también en el lugar donde tenían las dos mesitas vendían hamburguesas y papitas fritas, muy rico todo por cierto, así que nadie pasó hambre.
A medida que pasaba el tiempo se ponía más emocionante e interesante, justamente con las parejas que iban quedando vivas, los espectadores se agrupaban detrás de un portón que separaba las mesas del futbolín con la acera del recinto donde se llevó el torneo. Fue una experiencia bonita, la cual estoy seguro todos disfrutamos.
Este es un primer paso para ver si integramos a la gran familia del futbolín que hay en nuestro país, y como me decía Don Alberto, “sembramos las semillas de los eventos en la comunidad”, estoy seguro que este tipo de eventos se va a repetir y espero seguir acompañándolos.
A continuación voy a mostrar unas fotos que muy servicialmente tomo Tombilla para poder compartir con la gente:







